domingo, 2 de octubre de 2011

2-4 HABITOS

SEGUNDO HABITO
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás
es poco importante comparado
con lo que reside en nuestro interior.
OLIVER WENDELL HOLMES
Después de hacer la actividad del primer habito, de ser proactivos. Empezando a leer el segundo habito que nos pone igual una actividad de imaginarnos en un funeral, y que somos esa persona y que imagináramos lo que nuestros amigos, familiares, compañeros o conocidos dirían de nosotros entonces comienza con el 2do habito de “tener un fin en mente”, por lo cual comienza a recordar el segundo hábito que se aplica a muchas circunstancias y niveles de vida diferentes, este consiste en empezar hoy con la imagen, el cuadro o el paradigma de vida como marco de referencia o criterio para el examen de todas las otras cosas. Es pensar en  cada parte de nuestra vida lo que dice el (la conducta de hoy, la de mañana, la de la semana que viene, la del mes que viene) que analizándola resulta increíblemente fácil caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Como si nuestro pasado no estuviera bien, y llego el momento de ver los errores y solucionar problemas de adentro ósea de nosotros mismos y no seguir en esa rutina o pared equivocada que no nos servirá de nada en nuestro futuro y que más nos quita fuerzas y tiempo como tantas veces estamos atareados con tantas cosas y no somos muy efectivos en lo que debemos hacer.

Habla de que todas las cosas se crean dos veces y si le doy la razón pues dice que el hábito de “empezar con un fin en mente” se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física. Para ello siempre hay quien va ha ser líder de la creación, como el pone el ejemplo de que los administradores van detrás de los macheteros, afilando los machetes, escribiendo manuales de política y procedimientos, llevando adelante programas para el desarrollo muscular, introduciendo tecnologías perfeccionadas y estableciendo hojas de trabajo y programas remunerativos para los macheteros. Pero el líder es el que trepa al árbol más alto, supervisa toda la situación, y grita: “¡Selva equivocada!”.  Es el que sabe cómo llevar a un grupo de personas, el que dice está bien y lo que no, el que decide si seguir, continuar, parar, regresar, o volverlo hacer pero por ser líder nunca debe regresarse pues por algo está él, y entonces viene la parte de los productores y administradores que cansados de seguir ordenes responden “¡Cállate! ¡Estamos avanzando!” Nosotros mismos no hacemos las cosas como deberían ser no somos capaces de ser líder, pero no queremos obedecer.

Po eso debemos tener un enunciado de la misión personal tenemos que empezar en el centro mismo de nuestro círculo de influencia, nuestro centro compuesto por nuestros paradigmas más básicos, con los que llevamos hasta ahora, nuestra forma de ver al mundo, tomando en cuenta nuestros valores, aplicando nuestras capacidad de autoconciencia para examinar nuestros mapas y, si valoramos los principios correctos, asegurarnos de que esos mapas describan con exactitud el territorio, de que nuestros paradigmas se basen en principios y en la realidad. Entonces comenzaremos a usar nuestra capacidad de autoconciencia como una brújula que nos ayuda a detectar nuestros talentos, porque de que los tenemos los tenemos, existen en nosotros solo hace falta eso saber cuales, y entonces comenzamos con nuestra capacidad para imaginar, con el objeto de crear mentalmente el fin que deseamos, otorgar una dirección y finalidad a nuestros inicios, y proporcionar nuestra propia personalidad.

Habla también del poder que es la capacidad o facultad de actuar, la fuerza y potencia para realizar algo. Es la energía vital para elegir y decidir. Incluye también la capacidad para superar hábitos profundamente enraizados y cultivar otros superiores, más efectivos. Pues es muy cierto todos alguna vez en la vida buscamos poder, el tenerlo nos hace mejores para realizar algo, en esto también influyen otros cuatro factores como la seguridad, gruía, sabiduría, y poder, pues dan sabiduría que esta se convierte en la chispa que libera y dirige el “poder” cuando llegamos a obtener esto nos dan fuerza de una personalidad noble, un carácter  equilibrado, un individuo hermosamente integrado. Todos tenemos un centro, aunque por lo general no lo reconozcamos como tal. Tampoco reconocemos sus efectos omnímodos que inciden en todos los aspectos de nuestras vidas.

Muchos le damos mayor importancia a la seguridad, al empleo, a nuestros ingresos o nuestro propio patrimonio, pues siempre nos importa lo económico, uno se siente ansioso y molesto, auto protector y a la defensiva, cuando el sentido del mérito personal proviene de mi patrimonio somos cuidados a todo lo que pueda afectar a ese patrimonio. Pero el dinero y el trabajo por sí solos no proporcionan sabiduría ni guía, y sólo un grado limitado de poder y seguridad. Bastará una crisis en mi vida o en la vida de un ser querido, para hacerme comprender las limitaciones de centrarse en el dinero. Como lo dijo en clase el dinero no da la felicidad pero si la compra, compra esa seguridad, somos y nos sentimos mejor cuando tenemos dinero.

Lo que busca es que nos centremos en nosotros mismos. Tal vez el centro más común en nuestros días sea la propia persona. Debemos considerar muchos de los enfoques populares del desarrollo y la autorrealización, a menudo encontraremos en su núcleo la concentración en uno mismo. Al centrar nuestra vida en principios correctos, creamos una base sólida para el desarrollo de los cuatro factores sustentadores de la vida. Nuestra seguridad proviene entonces de saber que, a diferencia de otros centros basados en personas o cosas sujetas a cambios frecuentes e inmediatos, los principios correctos no cambian. Podemos depender de ellos. Es parte de nuestra vida que si están bien así nos quedaremos por siempre.

Nuestros principios son limitados, pero podemos hacer retroceder los límites. La comprensión del principio de nuestro propio desarrollo nos permite escoger principios correctos con la confianza de que, cuanto más aprendamos, con mayor claridad podremos enfocar la óptica a través de la cual vemos el mundo. Los principios no cambian; la comprensión que tenemos de ellos, sí. Da un ejemplo de un hombre que está desesperado porque su mujer le habla cada rato para saber que hace en todo el tiempo, lo tiene controlado, ello hace que afecte su centro, sus motivaciones, decisiones, acciones y a veces sus reacciones para él su centro es ella, por estar dando explicaciones todo el tiempo entonces esto ocasiona que no le permita ser persona proactiva, el tiene que operar los cambios de paradigma necesarios para crear un centro que si lo haga. Nos dice que nosotros podemos hacer todo esto en cualquier área de nuestra vida como para alcanzar una meta, la tenemos que ver con claridad y lividez, una y otra vez. Para así crear una zona cómoda interior. Entonces después al está en esta situación ya no nos resultara extraña, ni nos provocara temor. Así debemos identificar nuestros roles y metas.

TERCER HABITO

Lo que importa más nunca debe estar a merced
de lo que importa menos.
GOETH
En este nos dice que es la segunda creación, la creación física. Es la realización, la actualización, la aparición natural del primero y el segundo hábito. Es el ejercicio de la voluntad independiente que pasa a ser centrado en principios. Es la puesta en práctica incesante, momento a momento. Es establecer primero lo primero, practicando una autoadministración efectiva. En este hábito debemos tener imaginación, autoconciencia y la conciencia moral, y voluntad independiente. Pues ya debemos tener una capacidad de líderes para tomar decisiones y elegir, para después actuar pero con seguridad constantemente. Con la mentalidad de siempre actuar antes de ser actuado.

Como puede verse, los dos factores que definen una actividad son urgentes e importantes. Urgente significa que se necesita una atención inmediata, “¡ahora!”. Las cosas urgentes actúan sobre nosotros. Como lo es el timbre del teléfono es urgente. La mayoría de las personas no soportan ni siquiera el pensamiento de dejar que suene. Uno puede pasar horas preparando materiales, vestirse y trasladarse a la oficina de alguien para examinar una cuestión determinada, pero si mientras estamos allí suena el teléfono, tendrá preferencia sobre nuestra visita personal, el momento es el presente de estar ahí atentos a lo que pasa en nuestro entorno, actuar y solucionar es urgente y responsabilidad hacerlo y no dejarlo y siempre va ha ser importante, pues si no se hace tiene consecuencias y se trata de hacer las cosas bien siempre. También dice que debemos considerar la efectividad y no la eficiencia en uno mismo. Por eso el anterior habito ayuda a comprender y centrar la vida en principios, a dar expresión clara a los propósitos y valores que se han escogido para dirigir nuestras decisiones diarias. Como lo menciono hacer nuestra lista de lo más importante y saber decidir.
Primero hace que pongamos atención en lo importante y efectivo
Segundo, da la oportunidad de organizar la vida utilizando la máxima capacidad en armonía con los valores más profundos. Y otorga libertad de subordinar sosegadamente los horarios a los valores superiores.
Tercero, incluye valores y metas a largo plazo. Da dirección y propósito al modo en que transcurre cada día.
Cuarto, ayuda a equilibrar la vida identificando roles, y estableciendo las metas y programando las actividades de cada rol clave todas las semanas.
Y quinto, proporciona un contexto más amplio por medio de la organización semanal (con adaptación diaria cuando se necesita), elevándose por encima de la perspectiva limitadora de un solo día, y poniéndonos en contacto con nuestros valores más profundos a través de la revisión de nuestros roles clave.

Nos dice que estos cinco progresos están en un hilo y dan objetivo primario en las relaciones y resultados, y el objetivo secundario en el tiempo. Cuando uno tiene confianza es una buena forma de motivación humana. Esta hace que saquemos a la luz lo mejor de nosotros, pero como todo lo bueno requiere de tiempo y paciencia, y no excluye la necesidad de adiestrar y desarrollar a las personas para que su competencia pueda elevarse al nivel de esa confianza.

CUARTO HABITO

No puede haber amistad sin confianza,
ni confianza sin integridad.
SAMUEL JOHNSON
Victoria públicas, nos hace recordar que la interdependencia efectiva sólo puede construirse sobre una base de verdadera independencia. Y dice que la victoria privada precede a la victoria pública. Como un pre conocimiento antes de saber eso. Nos habla del auto respeto que proviene del dominio de sí, de la verdadera independencia. Y entonces este es el objetivo del primero, segundo y tercer hábito. La independencia es un logro. La interdependencia sólo está al alcance de gente independiente. Pues no estamos dispuestos a conseguir una independencia real, sería inútil tratar de desarrollar habilidades para las relaciones humanas. Nada es una barrera y podemos lograrlo y tener éxito si es que las cosas van bien, aunque a veces tengamos tiempos difíciles y entonces nos faltaran bases para lograrlo.

En una cosa muy cierta habla de que debemos comprender como lo decía el primer habito saber escuchar y tener paciencia, es realmente importante comprender a la otra persona, ésta es la clave de todos los otros depósitos. Simplemente no sabemos en qué consiste “depositar” en otra persona hasta que se comprende al individuo. Lo que para usted podría ser un depósito dar un paseo para hablar, ir a tomar un helado, trabajar juntos en un proyecto común no siempre es percibido como tal por los otros. Incluso es posible que se perciba como un retiro, si no tiene que ver con los intereses o necesidades profundos de la persona.
La regla de oro dice: «Trata a los otros como querrías que ellos te trataran a ti». Si bien superficialmente esto podría entenderse como hacer por los otros lo que queremos que ellos hagan por nosotros, creo que en un aspecto más esencial quiere decir que hay que comprenderlos profundamente en tanto individuos, como nosotros mismos querríamos ser comprendidos, y después tratarlos en los términos de esa comprensión. Un padre inteligente ha dicho sobre la educación de los hijos: «Hay que tratarlos a todos igual, es decir, a cada uno de modo diferente». O como también no hagas lo que no quieres que te hagan. Pues siempre debemos dar y saber entender para pensar solo en ganar, ganar aunque sea suma cero pues no siempre se gana o pierde.

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